El cerebro – ordenador

Seguramente habrás oído hablar de la Programación Neurolingüística en los últimos tiempos, pues se trata de una técnica de crecimiento personal de gran popularidad actualmente, y que ya practican personalidades del mundo de los negocios, la política o el deporte de élite entre muchos otros.

Como su nombre indica, esta técnica concibe el cerebro humano como un ordenador que nosotros mismos tenemos el poder de programar con ciertos programas o estructuras mentales. Igual que cuando un informático programa una web, nosotros podemos preparar nuestro cerebro para que realice ciertas funciones delante de determinados inputs o estímulos.

La Programación Neurolingüística se fundamenta sobre la idea de que somos nosotros quienes Programamos nuestra mente por medio del Lenguaje para conseguir determinadas respuestas Neurológicas que se traducen en emociones o estados anímicos.

El mapa no es el territorio

Una idea que nos ayuda mucho a entender cómo actúa la PNL es la que se desprende de esta frase:

El mapa no es el territorio

Esto subraya la importancia de diferenciar entre la realidad exterior y lo que nosotros percibimos de ella, es decir, nuestra percepción subjetiva. De hecho, es sobre esta percepción donde actúa la Programación Neurolingüística, trabajando el modo de interpretar los estímulos que nos llegan del exterior con el fin de que nos provoquen reacciones positivas y valiosas para nuestro crecimiento. Es decir, programamos nuestra mente para que delante de un estímulo, desencadene una reacción neurológica que nos sea de interés y útil, y no una reacción perjudicial o tóxica.

Los anclajes

Uno de los ejercicios principales que utiliza la Programación Neurolingüística es el de los anclajes. Se trata de asociaciones entre estímulos exteriores y sus respectivas reacciones neurológicas que se desencadenan automáticamente. Muchos de los anclajes que actualmente tenemos se construyeron durante nuestra infancia, por lo que ahora cuando escuchamos la canción que nos cantaba nuestra madre, no podemos evitar sentirnos como cuando éramos niños; o cuando nos llega el aroma a canela,  viajamos hacia la cocina de nuestra abuela y volvemos a sentir esa cálida sensación. Otras veces, nuestros anclajes nos traen emociones negativas o angustiosas, como sucede en los casos de fobia. El simple hecho de pensar en una serpiente o una araña es capaz de provocar pánico, sudoración y asfixia a aquellas personas que sufren un miedo extremo hacia estos animales.

Trabajar los anclajes es básico para deshacernos de muchos patrones negativos que nos ponen obstáculos en nuestro día a día, miedos, temores, angustias, etc.

Con la Programación Neurolinguística no solamente se identifican los anclajes negativos y se destruyen, sino que se trabaja para crear anclajes positivos que nos permitan afrontar cualquier reto, desde hablar en público con total confianza, hasta encontrar pareja o progresar en el trabajo.

Trabajar los anclajes resulta muy útil para superar conflictos como el miedo escénico, las dificultades en las relaciones sociales, la incapacidad para concentrarse, los bloqueos emocionales y vitales, los traumas del pasado, los conflictos sexuales, la incapacidad para definir objetivos en el futuro, etc.

El Coaching con PNL

Del mismo modo que una persona sin conocimientos de informática encontrará casi imposible programar una web sin ayuda, la mayoría de nosotros somos incapaces de aplicar la Programación Neurolingüística sobre nuestra mente sin el apoyo de un coach especializado y formado en PNL. Esta figura es clave para enseñarnos cómo funciona nuestra mente, qué asociaciones estamos realizando sin ser conscientes de ellas, cómo interpretamos la realidad y qué cambios debemos hacer para conseguir más felicidad, confianza y capacidad para conseguir nuestros sueños.

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