El diccionario del Institut d’Estudis Catalans define al término “cruïlla” como el lugar en el que se cruzan dos o más caminos. “El nombre tiene que ver con la aventura, el descubrimiento y la diversidad, los tres valores que definen al festival”, comenta Jordi Herreruela, el director del Cruïlla, el festival barcelonés que año tras año no para de crecer. De los 31mil espectadores del año pasado, esperan dar el salto a los 40mil durante esta edición: 20mil para el viernes 11 y otros 20mil para el sábado 12 de julio.

En su blog Cruilla Barcelona tratan de garantizar un tête à tête con sus seguidores, hasta el punto de lanzar una consulta abierta (todavía vigente) para saber qué bandas y solistas preferirían ver. Su propuesta musical se basa en la diversidad y la amplitud, con un objetivo muy claro: que sea imposible encorsetarla o acotarla a un determinado estilo o a cualquier pose. El único denominador artístico común del Cruïlla se funda en esta idea de encrucijada que da nombre al festival: un amplio y cruce de caminos entre géneros y públicos diversos.

Hablamos con uno de los cerebros de este encuentro que el año pasado juntó a Goran Bregovich con Snoop Dogg y Morcheeba. Y que para este año ya prometió mezclar a Calle 13 con Vetusta Morla y Zaz.

 ¿Por qué un festival cómo éste?

Surge de una necesidad concreta de la empresa Visual Sonora. Ahí hacemos mucho trabajo de base con jóvenes creadores de Barcelona y Cataluña. Por ejemplo, tenemos un proyecto social que se llama la Casa de la Música y que sirve para ayudar a los músicos en su etapa de formación. Y otras cosas más que son poco visibles, trabajo de hormiguita pero con actividades no muy llamativas. Entonces, pensamos que hacía falta un acto de grandes dimensiones que nos ayudara a visualizar todo este trabajo que veníamos haciendo.

Y crecieron de manera rápida e imprevista.

Pues sí, bastante. El festival nace en Mataró y en 5 años crece un montón. En 2010 nos dimos cuenta de que la ciudad nos quedaba pequeña. Nos quedaban chicos los parkings, los hoteles, los restaurantes, los lugares para que toquen las bandas. Por eso es que decidimos dar el paso a Barcelona.

¿Con qué panorama se encontraron aquí?

Con que había una gran limpieza de festivales. Antes existían muchos más de los que hay ahora, pero la mayoría no funcionó y ahora ya no están. Incluso el Grec había comenzado a reducir su programación musical. Cuando nosotros llegamos fue cuando se inició ese proceso de gran vacío. Y aparecimos como el gran acto que hay en julio en Barcelona. En mayo está el Primavera Sound, en Junio el Sónar. Julio es el mes del Cruïlla.

Esos dos festivales que nombras tienen una fuerte presencia en el mercado turístico. Mucho público europeo y hasta sudamericano viene a Barcelona exclusivamente para uno u otro. ¿Buscan insertar al Cruïlla también en el mercado internacional? ¿Cómo están manejando esto? Si es que lo están haciendo o les preocupa.

Pues, no mucho la verdad. Sí es cierto que viene gente de afuera para el festival, pero nuestro público es mayoritariamente de aquí. El 87%, para ser más exactos. Y queremos seguir defendiendo a nuestro público y a la Marca Barcelona como tal. Si bien estamos haciendo promoción afuera, nuestros esfuerzos se destinan en su mayoría a vincularnos con la ciudad de Barcelona y con las cosas propias de los barceloneses. Y eso lo vamos a defender con vehemencia. Desde el año pasado venimos desarrollando el sello We are Barna, para mostrar las tapas, los bares y las cosas típicas que hacen los barceloneses, y vincular todo esto con el festival.

¿Por qué piensan, como dicen en su blog, que “es casi imposible encontrar festivales que no nos encasillen, que no nos obliguen a ser considerados parte de un ‘target’ concreto”?

Hay una serie de estilos musicales que cuentan con consumidores con un índice cultural muy alto. Seguidores que siempre están muy pendientes en extremo con lo que pasa en esa escena. Yo creo que en estos casos no es mucho público pero sí muy fiel, entonces hay festivales que prefieren fidelizar a su público y no ampliar el espectro. Nosotros pensamos que el público es heterogéneo y que ha aumentado su consumo musical, que ahora consume más variado, mucho de todo. Y creemos en hacer un festival para este público, que es muchísimo más amplio que el resto, pero al que cuesta más llegar porque no tienes tantos medios directos como en un festival específico. Y nos costó bastante hacer que se entienda que ésta era la lógica del festival, pero ahora creo que ya se entiende muy bien.

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Laureano Debat
http://www.barcelonainconclusa.com/

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