Monty grupo culos_CHSi creemos que el humor absurdo es un invento del siglo XX, debemos darle a ellos la patente de creadores. Y si pensamos que este tipo de humor existió siempre, entonces tendríamos que otorgarles el premio como los fundadores de su versión moderna. En definitiva, siempre acabaremos hablando de Monty Python.

El mítico grupo inglés integrado, entre otros, por el director de cine Terry Gilliam, vuelve a tener su versión en castellano de la mano de L’Om Imprebís y de Yllana: los precursores en España del teatro de improvisación junto con la compañía que ha hecho del trabajo corporal su marca registrada. Una dupla rebosante de originalidad y energía, la versatilidad en su máxima expresión: ingenio y gesto corporal, con los textos inmortales de Monty Python adaptados a nuestra lengua. La combinación no podía ser más adecuada.

El humor surrealista e intelectual, tan inglés, ha pasado muy bien el filtro de la traducción al castellano. Tan bien que hasta nos olvidamos que estas situaciones fueron pensadas y escritas en otro idioma. Es que el acierto de la adaptación ha sido mantener el espíritu del original sin pecar de pasividad ni de obsecuencia. Más que un reflejo de los Monty Python, lo que vemos es una reescritura, un homenaje, una versión de los sketches con detalles valleinclanescos muy eficaces: el grotesco y el esperpento propios del humor español.

De esta manera, los cinco actores en escena nos demuestran que el germen de lo humorístico puede encontrarse tanto en lo ridículo como en lo sorpresivo. Que la caricaturización y el  diseño de situaciones absurdas pueden convivir en un mismo espectáculo. El público español llega al Teatro Caser Calderón tentado por el mito británico, pero una vez dentro descubre que hay algo más, se ve reconocido tanto por referentes propios (la crisis, la guerra civil, los tópicos urbanos) como por ciertos procedimientos con el humor que les son familiares.

Este espectáculo tuvo una primera versión desde 2004 a 2006, con más de 1000 representaciones a salas repletas. Dos motivos han hecho que este momento sea el ideal para su regreso. El primero, buscado: la profundización de la crisis económica y política, que ha tornado más ácidos a los sketches, demostrando la inmortalidad y la universalidad de estos textos. El segundo, sorpresivo, pura casualidad: la noticia, en medio de los ensayos, de la vuelta a los escenarios de los Monty Python originales.

El desfile de situaciones inverosímiles se mezcla con momentos musicales. Vemos, por ejemplo, a un Miguel Ángel psicóticamente barroco, a una anciana sadomasoquista y a un grupo de amigos en charla de machos inventando pasados de sufrimiento, todos extractos del legendario ciclo de TV “Flying Circus” que, en su momento, los Monty Python también adaptaron al teatro para Hollywood Bowl. En medio, entradas musicales traducidas al castellano, como la clásica canción del final de “La vida de Brian”,  Always look on the bright side of life, que ya ni siquiera pertenece a la película sino que ha pasado, como algunas piezas de óperas como “La Traviata” o “La Bohème”, a  formar parte del imaginario colectivo occidental.

Las localidades para los Monty Python originales se agotaron en 43 segundos. Para los de la versión en castellano la compra no es tan compulsiva, pero recomiendo que se apuren a comprar las entradas con LetsBonus al 40% de dto., por las dudas. Porque este retorno también promete salas repletas.

Laureano Debat
http://www.barcelonainconclusa.com/

 

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