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La diferencia suele atraernos. Nos despierta el deseo de conocimiento y nos invita a experimentar. Nuestra cultura y la cultura japonesa presentan evidentes diferencias, quizá por eso la fascinación entre ambos pueblos es recíproca. El entretenimiento, por ejemplo, es un área manifiestamente diferente entre la cultura japonesa y la mediterránea. En Japón, de hecho, el entretenimiento originó la aparición de las geishas, figura mixta en sus inicios, pero mayoritariamente femenina en la actualidad. Te proponemos disfrutar de una Fiesta Privada basada en la cultura japonesa en el SushiShop de Diagonal en Barcelona, en la que habrá showcooking, degustación de sushi y se realizará una sesión de maquillaje japonés, que ayudará a que los asistentes se sumerjan con más facilidad en la cultura nipona.

El rasgo identificativo de las geishas es su exótico maquillaje que, en occidente, identificamos sobre todo con el maquillaje de las maiko, aprendices de geisha en realidad.

El maquillaje típico de las maiko consta de una base blanca elaborada a base de polvo de arroz, aunque hoy en día también se utiliza cosmético tratado. En primer lugar, la maiko se aplica un aceite especial llamado bintsuke-abura en rostro y cuello; seguidamente se aplica la pasta blanca mezclada con agua y, para evitar el brillo, se remata con polvo blanco. Una vez conseguida la uniformidad en todo el rostro se procede a perfilar los rasgos de la cara.

La zona de los ojos es clave para conocer el nivel de experiencia de la maiko o de la geisha; cuanto más colorida es esta zona, menos experiencia se posee. Los labios se pintan de color rojo intenso, cuyo contraste con la tez blanca los convierte en un reclamo directo a primer golpe de vista.

Las geishas, por su parte, presentan un maquillaje más sutil. El grado de experiencia relaja el colorido de la zona de los ojos, pero intensifica el maquillaje de los labios.

Tanto maikos como geishas gozan de una estética que cautiva, no sólo por el colorido que la caracteriza, sino por la singularidad que representa. Una diferencia que nos atrae y nos fascina. La cotidianeidad de oriente sorprende a occidente y viceversa. La diferencia convertida en riqueza.

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